lunes, 9 de junio de 2014

Cierre por traslado

No tiene nada que ver con la crisis, de verdad, al menos no con los tijeretazos que hay por ahí fuera. Con una crisis personal, en todo caso, inocua pero puñetera. Y es que el tiempo y el espacio no se pliegan ni despliegan como debieran. Vale, como yo quisiera. Tienen unas reglas muy estrictas a las que no me queda más remedio que amoldarme: no tengo más que veinticuatro horas al día —de las cuales una buena parte las ocupan el necesario sueño y el más necesario trabajo—, dos manos y una cabeza que, a veces, parece a punto de estallar. Por eso he tenido que ser práctica y acometer unas pequeñas obras de reconstrucción desde dentro hacia fuera, lo cual me ha traído a este punto. Después de todo, la regularidad en las entradas no ha sido mi fuerte, en parte por esa inamovilidad espaciotemporal con la que tanto me peleo. Compaginar varios blogs con el resto de mis obligaciones y actividades y hacerlo con constancia se me hacía cuesta arriba. Por eso cierro.

No es un cese de actividad sino un traslado de instalaciones. Las entradas —esporádicas como son— se alojarán en el blog Una casa con muchas puertas y mi ventana al mundo. Está tan diversificado que podía meter el escritorio por una de esas puertas sin problema alguno.

A quienes pasáis por aquí o me habéis hecho compañía en algún momento, os agradezco ese tiempo regalado y os invito a acompañarme en mi casa virtual. 

3 comentarios:

Marsar dijo...

Oh, vaya, una lástima. Siempre es difícil tomar estas decisiones, pero si se te hacía cuesta arriba, seguro que es lo correcto. Pero al menos está bien que lo que hubieras escrito aquí lo traslades a otro blog (que, por cierto, creo que no lo había visitado nunca, pero a partir de ahora lo haré).

Uff, lo de llevar varios blogs a la vez debe de ser agotador; yo no sé si podría hacerlo.

Un abrazo :-).

Marga Bojart Garcia dijo...

Pues nada, nos mudamos. Ojalá todo fuera tan fácil. Sólo tenemos que abrir una puerta y entrar.

Aranzazu Mantilla dijo...

Gracias, chicas :-) Recibiré encantada vuestras visitas en mi "casa". Hay muchas habitaciones para compartir.

Agotador, Marsar... bueno, es más bien como jugar a malabares. Lo de los blogs diferentes fue en parte accidental y, al final, acabé con esta especie de esquizofrenia de las letras. Pero, bueno, a veces es divertido cambiar de personalidad ;-)

Nos "vemos". Un beso.